miércoles, 9 de noviembre de 2016

La delicada pompa de jabón de la paz

El pasado 26 de septiembre se firmaba el Acuerdo para la finalización del conflicto entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. La esperanza de poder empezar a edificar una Colombia distinta y mejor nacía en el corazón de muchos, de los que hemos vivido la guerra y en los que solamente la conocen por los titulares de las noticias.

Fue entonces cuando llegó el paso crucial de la refrendación por el plebiscito. Dos campañas muy bien estructuradas se lanzaron para convencer el voto de los colombianos, una por el "Si" y otra por el "No" y se inició así una de las mayores polarizaciones ideológicas que ha tenido que vivir nuestra patria. Ambas campañas manipularon de forma sagaz y atrevida los contenidos del acuerdo para tratar de captar la mayor cantidad de votos que les dieran la "victoria" en las urnas- El país se enfrascó en una pelea sin antecedentes que dividió familias, amistades, equipos de trabajo y barrios enteros.

Por esos días casi no se volvió a hablar de las FARC, solo se escuchaba la disputa entre el Senador y ex-presidente Alvaro Uribe y el mandatario Juan Manuel Santos. Argumentos en pro y en contra eran los titulares de las noticias y el incesante bombardeo de propaganda a través de los medios y las redes sociales, con muchas mentiras y verdades a medias acerca de un acuerdo difícil de entender, escrito en la mejor retórica de abogados que saben jugar con la semántica de las leyes pero que son letras irreconocibles para la gran mayoría de la población.

La tarea era lograr entender que decía en el famoso Acuerdo, un voluminoso libro de mas de trescientas páginas en donde se habla de todo y para muchos no se habla de nada. Unos trataban de explicar con gráficas, con puestas en escena, con cualquier tipo de ayuda que permitiera desentrañar la verdad oculta entre tanta frase rebuscada. El pueblo se cansó y dejó de buscar, la propaganda pudo más y era mas fácil de digerir, porque no hablaba del Acuerdo, sino de los sentimientos.

Mientras el gobierno pintaba verdes campos con arco iris de colores, el sueño de una paz etérea, asegurando que había llegado la paz a Colombia, cuando todos sabemos que las FARC solo son un eslabón mas en la fuerte cadena de violencia que amarra nuestra sociedad, Las FARC no son los únicos terroristas, no son los únicos narcotraficantes, no son los únicos que secuestran, extorsionan y asesinan, aquí también hay criminales de Estado, y asesinos de cuello blanco que, tal vez, son mas peligrosos y han hecho tanto o mas daño que los que están armados con una bomba y un fusil. En Colombia también hay bandas del crimen organizado, está la guerrilla del ELN, hay delincuencia, hay mafias, hay tráfico de todo lo que produzca plata rápido, pero lo más significativo es que hay muchos corazones endurecidos por el odio, la frustración y la ambición. No hablamos solo de los que infringen la ley sino de todos aquellos que tienen entenebrecido su corazón, el mal amigo, el mal vecino, el inescrupuloso, al que no le importa nada lo de los demás sino su propio beneficio. Mientras todo esto pasaba la oposición desfiguraba todo lo que se había acordado en esos diálogos, que dicho sea de paso, ningún representante de la oposición estuvo dispuesto a colaborar en la elaboración de dichos diálogos en la Mesa de Conversación, porque es mas fácil desbaratar que construir.

Las FARC guardaron silencio, no había nada que decir y había que celebrar con todos los fierros su ultima conferencia guerrillera. Sus paginas y redes sociales de un momento a otro se llenaron de poesía y nostalgia, atrás quedo el tono golpeadito y feroz que los había caracterizado, salieron a la luz los artistas guerrilleros, las familias, los sueños, las historias de vida y de pronto dejaron de ser el foco de atención.

Las víctimas se quedaron mudas, que va a pasar con estos miles de colombianos que han aportado con su sangre y la de sus seres queridos la cuota mas dolorosa en estos casi 60 años de guerra, con todo lo que representa esto, violaciones, secuestro, desplazamiento, muerte y destrucción, 

Muchos políticos de turno se están saboreando los millones de dolares y euros que van a circular en ayudas para el post-conflicto, no sería de extrañar que ya estén listas las ONGs y las Fundaciones de garaje para captar estos dineros y desaparecerlos mas pronto que tarde. Porque en este país el verdadero flagelo, el mal mas grande está en la clase política corrompida, en la que se roba los dineros de los contratos, los que cobran comisiones millonarias por poner una firma o adjudicar un proyecto. Los que se roban la plata de la salud, que se amparan en otros también corrompidos que aprueban leyes para proteger a los corruptos. Este es un país bien revuelto y el mas rico es el que ha aprendido a pescar en río revuelto.

Si el gobierno pudiera recuperar los dineros que se roban los corruptos muy probablemente no tendría que elaborar una reforma tributaria tan agresiva para obtener recursos, porque lo que se está haciendo es que el gobierno encontró una fuga muy grande de agua y en lugar de sellar la fuga, lo que sucedió es quiere aumentar la presión del agua para no quedarse seco.

Lo cierto del caso es que ya la gente desconfía, o debería desconfiar, de los políticos, de los del Si y de los del No. A muy pocos políticos le importa verdaderamente el bienestar del pueblo, si no fuera así, hace mucho rato se hubieran remediado situaciones aberrantes como el abandono de comunidades como en la Guajira, el Chocó, Nariño, Amazonas, etc. etc. la lista es larga El mal de este país no sido solo la guerrilla, que muy probablemente se formó hace mucho tiempo por estas mismas causas de inequidad social e impunidad. El gobierno ahora promete mayor inversión, mas desarrollo y otras cosas que solo caben en la mente de los mas ilusos, porque ahora si y antes no, que muestras está dando el gobierno para creer en tanta belleza, y por qué pretende hacer creer a los colombianos que esta felicidad depende o comienza, con la aprobación del fin del conflicto con las FARC, eso no se lo cree nadie.

Sin ser partidario de la oposición, porque creo que como buenos políticos que son también andan detrás de sus propios intereses, pienso que es bueno que se revisen los acuerdos, que se corrija lo que haya que mejorar, pero que se aprueben, que se firme y se dé el paso siguiente y se construya el camino hacia una Colombia mejor. Que se le haga seguimiento a las FARC y también al gobierno para que cumplan todo lo ahí pactado y que esta triste página que se ha escrito con la sangre y las lágrimas de los compatriotas se cierre para siempre.

Yo estoy convencido que es necesario que haya perdón, cuando haya arrepentimiento y reparación, ese es el camino a la reconciliación. Pienso que va ser muy difícil olvidar, porque han sido heridas muy profundas, pero recordemos siempre con esperanza, no con rencor. Recordemos, para que esto nunca se repita, porque la paz en manos de corazones debilitados y cargados de odio es como una delicada pompa de jabón que soltamos al viento con nuestros sueños ahí encerrados hasta que una brisa cualquiera la revienta

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